-¿Qué sucede?
-Será la tristeza.
-¿Simplemente?
-Creo que hay algo frustrante en mi interior.
-¿Es una sensación, un hecho o un sentimiento?
-Un sentimiento, claramente.
-¿Estás segura de que no puedes seguir adelante con él a cuestas?
-Estoy segura.
-¿A qué se debe esa rontudidad?
-A nada en particular. Quizás a la desesperanza. La vida te da distintas oportunidades y yo no he triunfado en ninguna.
-¿No crees que eres un poco dura contigo misma? ¿Que las cosas pueden mejorar?
-No. Eso no va a ocurrir. LLevo soñando muchos años, y cuando finalmente se me presenta una oportunidad de despertarme, no me suena el reloj. Tengo la sensación de haberme quedado dormida ante la vida.
-¿Dormida? ¿Es que no tienes voluntad?
-La voluntad surge de los que se sienten acompañados. De los que tienen el corazón lleno.Yo, sin embargo, puedo afirmar que el mío esta vacío, cubierto con un envoltorio de papel. Pensaba que, aunque me costase su tiempo, realizaría mi sueño. Pero por lo visto, mi futuro es un sueño. Tampoco es que pueda hablar de sangre. Mi sangre, ha muerto...Y lo que queda viva de ella no tiene puesta mucha fe en mi. Los padres, a menudo, se sienten orgullosos de sus hijos cuando cumplen lo que se esperaba de ellos; En mi caso no es así. En mi caso, no hay más que exigencias o reproches... Es posible que tampoco haya triunfado en el amor. Una vez me sentí acompañada y mi propio corazón lo desechó. Ahora, podría decir que soy feliz. Pero sólamente cuando no pienso en que siempre voy a ser algo reemplazable, una pieza más, y no una pieza fundamental. Que es lo que he sido siempre para el mundo.
-¿Vives?
-Vivo muriendo.
-Eso es triste.
-Eso es el pan de cada día de muchas personas. Eso es vivir.
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