/ Cabalgando a lomos de una estrella rota /

martes, 13 de septiembre de 2011

Fotografije

Como una bajada de presión o una sensación de desmayo.
Prominentemente latente. Destacado sin igual.
Como unos pinchazos suaves pero penetrantes que dejan una sensación de mareo. Esos pinchazos se internan en ti desde la cabeza, pasan con virulencia por el estómago, producen cosquilleos en la punta de los pies.
Esa sería para un médico mi manera de definir lo que me hace sentir el solo vistazo a una foto tuya.
¿Una foto, pensarás?
Sí. Porque con una foto mi imaginación es capaz de traer al tú verdadero, al de carne y hueso hasta mí de manera más o menos corpórea.
Sin embargo, en eso reside el amor: En la sonrisa que se escapa de los ojos al mirarte en imágenes y al desasosiego que produce en mi propio cuerpo el saber tu ausencia.

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