La única sonrisa verdadera eres tú.
El único brazo con fortaleza, es el tuyo.
Los únicos ojos que portan bandera blanca son los tuyos.
Los únicos labios que no pronuncian palabras hirientes, te pertenecen.
Las únicas manos que no se alzan en pos de mi sufrimiento, son las tuyas.
La única mente que no juzga mi conciencia es la tuya.
Los únicos dientes que no chirrían por mis acciones son tuyos.
Los únicos puños que no se cierran en mi presencia finalizan en tus dedos.
La única presencia de la que no tengo que esconderme, es de la tuya.
El único que está dispuesto a esperar pacientemente sentado a que sepa creer en mi, eres tú.
¿Qué es lo que sucede?
¿Es que no considerais, al igual que yo, que siempre estoy dispuesta a tender la mano?
Es posible que yo no esté echa para querer, ni que merezca que me quieran.
Todos merecemos que nos quieran y todos podemos querer...
ResponderEliminarpero a veces nos cuesta encontrar las personas camapces de querenos y de sentir nuestro querer...
El poema....
¡¡precioso!!
(¿por qué no sigues escribiendo?...llevas casi un mes sin hacerlo!!)