/ Cabalgando a lomos de una estrella rota /

domingo, 31 de julio de 2011

Ljubezem

Entre el sonido de la guitarra, te odio.
Abro los ojos y me pregunto: ¿Hoy te voy a ver?...Entre esos primeros pensamientos, te odio.
Eres como una luz demasiado fuerte...Entre esos rayos de luz distorsionados, te odio.
Me da la sensación de que contigo solo puedo perder.
Odio cada fibra de tu ser, inspirada por el simple miedo, ya que se...Que nunca me podré alejar de ti.

Me abrazo a la almohada y noto tu ausencia...Entre esa medio soledad, te odio.
Me abrazo a tu pecho cuando reposas la cabeza en mi almohada...Cuando te levantas, no me miras, te vistes...Con esa molesta sensación de soledad en la piel desnuda, te odio.

Odio cada milímetro de tu piel...Odio tu olor, tus ojos claros y tu voz grave.
Odio cada día que paso, porque el transcurrir de las horas sólo provocan intensificar mis sentimientos hacia ti.
Y los dos sabemos, que debería alejarme. En realidad los dos sabemos que no me voy a poder alejar de ti...
Y durmiendo con tu voz resonando en mi oído que me quieres, y embriagada por las dudas...Me duermo odiándote.

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