/ Cabalgando a lomos de una estrella rota /

martes, 26 de julio de 2011

La senda del tiempo

Querida Sam:
Sé, y no necesito dos palabras para confirmarlo, que quieres morir.
Sé, mejor que tú y mejor que nadie de tu alrededor, que crees que esa persona ha muerto dentro de ti.
Sé, que te gustaría abandonarte al dolor.
Soy consciente de que tu mundo ha sufrido un cataclismo del que es complicado que se recupere. También, que se ha partido en dos...Debido a ello te has visto obligada a separar las piernas y a caer de improviso: De manera injusta, sin previo aviso y con las venas abiertas.
No hay nadie por las calles, sé que las ves vacías...Sé que se ha aposentado un nudo en tu garganta que te recuerda todos los días, de manera deliberada, que tienes las manos atadas. Levantas la mirada y no te es difícil comprobar que ni siquiera llueve. El sol parece haber huido, como el horizonte...El cual, ahora, tiene un límite.
Está tan bien definido que te da miedo porque no ves más allá.

Adorada Sam, no sientas miedo.
Levántate, Sam, has de hacerlo. Quizás no tengas manos que te ayuden a hincar las rodillas...Quizás no haya nadie que te ayude a enterrar el hacha. Quizás sientes que al abrir la boca, tus gritos no te escuchan. Tus ojos se llenan de lágrimas y cuando te las llevas las manos a las mejillas tus dedos han sido lamidos por la sangre.
Sin embargo, ¿Quién es Sam?
Sam es aquella que pone los ojos en el ordenador y no los despega hasta que sus manos no dejan de sentir el impulso de las palabras.
Sam es aquella que sonríe, y que espera tranquilizar a los demás.
Sam es aquella que la vió morir y que creyó morir con ella...Pero que sin embargo lo único que recibió fueron ganas de vivir.
No tengas miedo. Sé que crees que mereces tu felicidad ahora, sé que crees que mereces un poco, una pequeña dosis para subsistir.
Pero no la mereces.
Tal y como sé tantas cosas, sé que hay alguien que te está vigilando...Ese alguien quiere que padezcas y que aprietes los dientes.
¿Sabes porqué?
Porque, en un futuro, alzarás la cabeza y comprobarás que cada rayo de sol que te ciega lo has puesto tú en el cielo. Esas nubes que anuncian tempestad las has producido tú, es posible que con un suspiro...Tan sólo con respirar. Quizás porque te cansaste de un sol incesante.
Ahora te despiertas por las noches y te cuesta cerrar los ojos...Pero eso es ahora.
Tú bien sabes, como yo, que un día tendrás una casa para ti. Es posible que no puedas pegar ojo porque te despierten los ladridos de un perro, o por el inquieto movimiento de un pájaro deseando ser liberado de su jaula. Posiblemente por aquella mano que tanto deseas sobre tu cuerpo.
Algún día, alzarás la cabeza y te dolerá el rostro de sonreír. Algún día tu voz será compañera incondicional de un micrófono.
Algún día sabrás que ha merecido la pena tu sufrimiento durante este año, el siguiente, quizás el que viene...Probablemente durante media vida.
Olvídate del miedo, amiga, no necesitas ese miedo ni necesitas envidia ni coraje ante nadie. No necesitas papeles que te confirmen quién eres tú...Eres eso desde el primer momento en el que plasmaste una palabra en un papel, desde que los ojos de la gente del metro se posaban en ti divertidos al verte leer a una edad tan temprana, desde aquellas tardes muertas pensando en nuevos personajes, desde tu despertar y tu sueño día a día acompañada del murmullo de la radio, desde aquel día en el que cumpliste once años y se lo susurraste a un micrófono en directo.
¿Quién es Sam, pues?
Sam es, desde hace mucho tiempo, demasiado, lo que quiere ser. Porque esta impregnado en esa sangre que ha manchado sus dedos, en esa sangre que se ha esparcido por el suelo y en ese hacha que permanece clavada en la tierra, con el filo manchado de desesperación, de gritos de guerra.
Escúchame, Sam, léeme...No sientas miedo.
Yo sé lo que tú eres, y eso nunca va a cambiar. Tú vas a ser feliz.

1 comentario:

  1. Sam... tu sangre es tinta y tu cuerpo lienzo. Tu mente escritor y tu futuro la historia más increible del mundo.
    Se dice que hay palabras que solo tu misma te puedes decir, consejos que solo uno puede crear... y reflexiones que no viene de otro lugar que del interior. Tu eres y siempre lo serás una gran reportera, nuestra periodista, nuestra locutora de radio. Y aunque hay muros que no pueda ayudarte a pasar, siempre seré ese caminante errante que esta ahí en las buenas y en las malas, animándote y apoyándote. Soy tu amigo, tu confidente y tu diario. Soy esa persona que lleva orgulloso de ti desde que te conoció. "¿Por qué?"...Porque tu eres Sam.

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