/ Cabalgando a lomos de una estrella rota /

domingo, 31 de julio de 2011

Ljubezem

Entre el sonido de la guitarra, te odio.
Abro los ojos y me pregunto: ¿Hoy te voy a ver?...Entre esos primeros pensamientos, te odio.
Eres como una luz demasiado fuerte...Entre esos rayos de luz distorsionados, te odio.
Me da la sensación de que contigo solo puedo perder.
Odio cada fibra de tu ser, inspirada por el simple miedo, ya que se...Que nunca me podré alejar de ti.

Me abrazo a la almohada y noto tu ausencia...Entre esa medio soledad, te odio.
Me abrazo a tu pecho cuando reposas la cabeza en mi almohada...Cuando te levantas, no me miras, te vistes...Con esa molesta sensación de soledad en la piel desnuda, te odio.

Odio cada milímetro de tu piel...Odio tu olor, tus ojos claros y tu voz grave.
Odio cada día que paso, porque el transcurrir de las horas sólo provocan intensificar mis sentimientos hacia ti.
Y los dos sabemos, que debería alejarme. En realidad los dos sabemos que no me voy a poder alejar de ti...
Y durmiendo con tu voz resonando en mi oído que me quieres, y embriagada por las dudas...Me duermo odiándote.

martes, 26 de julio de 2011

La senda del tiempo

Querida Sam:
Sé, y no necesito dos palabras para confirmarlo, que quieres morir.
Sé, mejor que tú y mejor que nadie de tu alrededor, que crees que esa persona ha muerto dentro de ti.
Sé, que te gustaría abandonarte al dolor.
Soy consciente de que tu mundo ha sufrido un cataclismo del que es complicado que se recupere. También, que se ha partido en dos...Debido a ello te has visto obligada a separar las piernas y a caer de improviso: De manera injusta, sin previo aviso y con las venas abiertas.
No hay nadie por las calles, sé que las ves vacías...Sé que se ha aposentado un nudo en tu garganta que te recuerda todos los días, de manera deliberada, que tienes las manos atadas. Levantas la mirada y no te es difícil comprobar que ni siquiera llueve. El sol parece haber huido, como el horizonte...El cual, ahora, tiene un límite.
Está tan bien definido que te da miedo porque no ves más allá.

Adorada Sam, no sientas miedo.
Levántate, Sam, has de hacerlo. Quizás no tengas manos que te ayuden a hincar las rodillas...Quizás no haya nadie que te ayude a enterrar el hacha. Quizás sientes que al abrir la boca, tus gritos no te escuchan. Tus ojos se llenan de lágrimas y cuando te las llevas las manos a las mejillas tus dedos han sido lamidos por la sangre.
Sin embargo, ¿Quién es Sam?
Sam es aquella que pone los ojos en el ordenador y no los despega hasta que sus manos no dejan de sentir el impulso de las palabras.
Sam es aquella que sonríe, y que espera tranquilizar a los demás.
Sam es aquella que la vió morir y que creyó morir con ella...Pero que sin embargo lo único que recibió fueron ganas de vivir.
No tengas miedo. Sé que crees que mereces tu felicidad ahora, sé que crees que mereces un poco, una pequeña dosis para subsistir.
Pero no la mereces.
Tal y como sé tantas cosas, sé que hay alguien que te está vigilando...Ese alguien quiere que padezcas y que aprietes los dientes.
¿Sabes porqué?
Porque, en un futuro, alzarás la cabeza y comprobarás que cada rayo de sol que te ciega lo has puesto tú en el cielo. Esas nubes que anuncian tempestad las has producido tú, es posible que con un suspiro...Tan sólo con respirar. Quizás porque te cansaste de un sol incesante.
Ahora te despiertas por las noches y te cuesta cerrar los ojos...Pero eso es ahora.
Tú bien sabes, como yo, que un día tendrás una casa para ti. Es posible que no puedas pegar ojo porque te despierten los ladridos de un perro, o por el inquieto movimiento de un pájaro deseando ser liberado de su jaula. Posiblemente por aquella mano que tanto deseas sobre tu cuerpo.
Algún día, alzarás la cabeza y te dolerá el rostro de sonreír. Algún día tu voz será compañera incondicional de un micrófono.
Algún día sabrás que ha merecido la pena tu sufrimiento durante este año, el siguiente, quizás el que viene...Probablemente durante media vida.
Olvídate del miedo, amiga, no necesitas ese miedo ni necesitas envidia ni coraje ante nadie. No necesitas papeles que te confirmen quién eres tú...Eres eso desde el primer momento en el que plasmaste una palabra en un papel, desde que los ojos de la gente del metro se posaban en ti divertidos al verte leer a una edad tan temprana, desde aquellas tardes muertas pensando en nuevos personajes, desde tu despertar y tu sueño día a día acompañada del murmullo de la radio, desde aquel día en el que cumpliste once años y se lo susurraste a un micrófono en directo.
¿Quién es Sam, pues?
Sam es, desde hace mucho tiempo, demasiado, lo que quiere ser. Porque esta impregnado en esa sangre que ha manchado sus dedos, en esa sangre que se ha esparcido por el suelo y en ese hacha que permanece clavada en la tierra, con el filo manchado de desesperación, de gritos de guerra.
Escúchame, Sam, léeme...No sientas miedo.
Yo sé lo que tú eres, y eso nunca va a cambiar. Tú vas a ser feliz.

miércoles, 13 de julio de 2011

/"En mi cumpleaños, chocolate con formas de animales"/

Es cierto que es imposible prometer.
Sería fácil cumplir ahora y complicado mantener después.
Sin embargo, prometo.
Es cierto que las decisiones cambian y las personas también. Las situaciones son variables además.
Pero, a pesar de todo ello, existe una pequeña figura, una silueta, que aunque pequeña, no hace más que golpear dentro de mi con insistencia. Delicadamente, sí, pero con perseverancia.
A esa silueta, a ese pequeño germen que crece dentro de mí día a día, le gusta tu manera de sonreír. Le gusta tu manera de mirar, tu manera de andar, tu manera de vivir la música, tu pasión por las palmeras de chocolate, tus ganas de vivir, tu aprecio por tus amigos, tus anéctodas de familia, tu manera de contar las cosas, tu comprensión, tu olor, tu sabor, tus manos, tu guitarra...Y sobre todo tu pasión por mí. Tus ganas de creer en mí y de comprenderme.
Dice que te quiere.
Dice que promete cumplirlo. Que promete no dejar de quererte.
¿Es demasiado, verdad?
Por eso solo habla ella, esa figura, aquella silueta que golpea las puertas de mi corazón.
Algún día dejará de ser una pequeña sombra y la convertirás en un ser fulgente de carne y hueso.


miércoles, 6 de julio de 2011

Blue.

Soltó un gemido y se mordió el labio superior, dolorida.
Se cogió la otra mano y observó el dedo que palpitaba, lacerante.
Qué daño.

Sus ojos bajaron irremediablemente hacia el suelo en donde las gotas de sangre se posaban a ritmo casi cíclico en la alfombra. Al estallar contra ella se esparcían de manera milimétrica, formando una especie de silueta sicodélica.
Era precioso.
Pero el olor la mareaba...
¿Qué tontería era esa? ¿Es que acaso no era un simple corte en el dedo?
Alzó una ceja, interrogante. Sí, era pequeño, probablemente se curaría en unos días...Encerraría la herida en una tirita de color carne y cuando se la quitase ya no existiría. Pero cómo dolía.
Era punzante, insistinte...Y era consciente de que aunque fuese algo pequeño y tuviese solución, iba a repercutir en todas las cosas que hiciese más adelante: fregar, coger, limpiar...e incluso la propia curación le causaría molestias.

Gruñó, molesta y agarró el cuchillo de nuevo.
Era algo pequeño que podía causarle un gran daño...Quizás debía de intentar probar con una herida algo más grande. Se preguntó entonces si así, conseguiría que el dolor la cegase por completo.