/ Cabalgando a lomos de una estrella rota /
martes, 26 de marzo de 2013
20.
Eres el proyectil impreciso que sólo roza el cuerpo y que, no obstante, deja fragmentos de bala en el interior.
Eres esa planta que tiene un pie fuera del testo y que se basta y se sobra con la poca luz del sol que recibe.
Tú pareces una gota de agua que baja, rápida, buscando el suelo y se da contra la tela de un paraguas.
La hormiga que se confunde con el resto, hasta que encuentra algo mejor que las demás para comer.
Pareces tan pequeño a veces, que cuando te levantas pocos perciben cuan grande eres.
A veces, tus reacciones me dan a pensar que dejas mucho que desear. Finalmente me doy cuenta de que todos deberíamos aprender de ti: Otro año más estás aquí para enseñarle al mundo la magnificencia de la templanza, el poderío de la bondad, la victoria de la curiosidad, la importancia de la inteligencia en un mundo que, actualmente, se nos come por los pies.
Cada día que pasa y, como puedo comprobar, cada año que pasa, me sorprendes un poco más. A veces llegas a algo, percibes cosas que a mi me faltan y a pesar de parecer vivir en un mundo paralelo, siempre consigues agarrar a este por las perneras de los pantalones.
Vives como dos nubes más arriba que la mayoría de los ilusos soñadores que se quedan en el anhelo. Observas y anotas todo lo que pasa ante tus ojos y te lo quedas para ti. Y todo ello, todo, cada cosa que haces, tanto lo objetivo, como lo subjetivo como lo personal e impersonal lo haces con una característica inherente en ti que, hoy en día, es difícil de encontrar: La humildad.
No quiero que recibas esta década de tu vida sin ilusión o con retazos de malos recuerdos: Para mí es un día especial porque celebro que un día como hoy nacieses tú, pero para ti ha de ser aún más importante. A tus veinte años tienes la oportunidad de cambiar el mundo o al menos intentar cambiarlo. Piensa esto cada vez que vayas a llevarte una decepción... No hay nadie prácticamente nadie en el mundo que piense como tú. Como buen periodista y mejor persona que serás tienes la oportunidad de contagiarle al mundo ese optimismo, esa luminosidad, esa presencia, ese humor, esa facilidad para hacer que los demás se sientan mejor, esa perspectiva que para algunos será correcta y para otros incorrecta pero que no deja de ser admirable y, como ya he dicho, ese optimismo.
Espero que dentro de veinte años no hayas cambiado un ápice, sino que hayas hecho cambiar a otros, como lo has hecho conmigo.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)